jueves, 11 de mayo de 2023

Casitas Ramona Ilustrada

Pasaron 6 años desde la última vez que escribí. Y en esos años tantas cosas...

Hoy vengo a contarles sobre las casitas de Ramona Ilustrada, o las #ramonailustradacasitas.

Las primeras surgieron de unos listones de madera que me encontré tirados en una calle de tierra cuando caminaba con mis hijos en el barrio dónde alquilamos una casa de verano.
Salíamos a caminar cuando bajaba el sol. Ese día imaginé que podía cortar los listones y hacer casitas de madera pintadas a mano.

Tenía caladora, lijadora, pintura y pinceles! Manos a la obra. En ese momento comprendí sobre la dureza de la madera. Eran listones durísimos!!! Me costó mucho cortarlos. Pero lo hice, pues perseverante! Y así salieron los primeros tres tríos de casitas.



Recuerdo muy bien quienes tiene estas casitas y estoy tan feliz de que así sea, porque son amigas. Amigas que siempre bancan las creaciones de una! Gracias por eso a Clari, a Pau P. y a Pau B. Las adoro! :-) 


 Ésta es la madera de las primeras casitas, Bruno las usaba para jugar con sus autitos mientras yo las cortaba. La madera es genial para jugar! 

Ese día empecé a soñar con las casitas de madera reutilizada. Me gusta hacer cosas con sentido. Las casitas son lindas para decorar, para significar hogar, unión, amor. Y si son de madera recuperada mucho mejor, porque además significa amor por nuestro planeta, por lo hecho a mano, por lo único e irrepetible. Significan transformación y resignificación.

¿Por qué casitas? Siempre me gustaron.

Las dibujo desde niña. Hice planos de todas las casas en las que viví. Voy caminando o en auto y miro casas. Me encanta pasar por lugares que no conozco y descubrir algunas muy inspiradoras. Me gustan las ventanas y los balcones. Imagino historias de las personas que viven ahí sobre la base de lo que hay en sus balcones, o el género de las cortinas de sus ventanas. La prolijidad de su jardín, o la acumulación de baldosas y tejas en su entrada. Cada una tiene personalidad. Las plantas que elijen, el diseño del timbre, los picaportes de las puertas. Los enanos de jardín. Todos los detalles hablan.

También me gusta mi hogar, todos los que viven dentro. Abrir la puerta de mi casa y saber que estoy en paz, segura, rodeada de amor. Donde puedo descansar, amar y ser amada. El hogar significa tanto para mi, y las casitas lo simbolizan.

Simbolizan recuerdos, Papá tenía su colección de casitas de cerámica y me encantaba ordenarlas. Algunas llevaban velas dentro y amaba ver como titilaba la luz de la vela por sus ventanas. Mamá siempre lograba una casa acogedora, donde era lindo estar y pasar el tiempo. Me gustaba mucho mi hogar. Ella hizo unos años de arquitectura y conservó sus reglas por mucho tiempo. Un día me las regaló y todavía me acuerdo la sensación que sentí en ese momento, las amé! Y las sigo amando, pues aún las tengo. Con esas reglas hice los planos de mis casas. Tienen mesas, sillas, inodoros, y varias cosas más para contornear y dar vida a los planos.


Las casitas de Ramona están hechas de madera recuperada, reutilizada, reciclada... Re re re! No hay una igual a otra. Todas son con maderas que me encuentro o me regalan. Cada vez más gente las conoce y quienes las siguen me ofrecen madera que encuentran por ahí. Y esa onda que se genera me encanta.

Soy fan de mirar los volquetes. Una de las maderas más lindas que me tocó era de una escalera antigua de obra. 

Otra muy especial es de Traful, una casita vieja, venida abajo por el tiempo, aquella donde la abuela de Rocío, del camping Arrayanes, hacía pan casero. Quien pasó la receta de generación en generación, y que gracias a Dios tuve la posibilidad de probar. 

Una vez, contándole a una amiga de mis vacaciones en el camping, me contó que de chica iba a ese mismo lugar y para comprar pan, tenía que subir la montaña hasta llegar a una casa en el medio de un valle (lugar soñado para vivir). 

- ¿En serio? ¿La casita de la montaña? ¡Estuve ahí este año! - le dije. 


Ya no hay más casita, pero las maderas dejan rastro de aquel hogar. Y por supuesto, me traje algunas maderas para hacer #ramonailustradacasitas de la Patagonia. De mi querido Neuquén, tierra de donde vengo.

                                        

Y así, cada vez que una madera me encuentra, nacen unas casitas para resignificar el consumo. Invitar a pensar cómo cuidar nuestro entorno y llevar amor a cada hogar. Pues llevan la energía de lo hecho a mano y estas manos quieren ir cargadas siempre de amor, del que transforma.

Gracias por leer hasta acá! Que tengas un bello hogar! :-)

Ángeles.



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