viernes, 12 de mayo de 2023

Pedacitos de arte

Una idea y un bastidor en blanco son suficientes para empezar a disfrutar de la creatividad.

Ideas que surgen. Imágenes que comienzan a aparecer.

En la gran mayoría de los casos, rostros. Caras de personas imaginarias o alguna que vi por ahí.

Pinceles, colores y texturas expresaron lo que necesitaba salir. 

Ilusiones, frustraciones, anhelos, alegrías, miedos, nuevamente ilusiones, nuevamente frustraciones. Todos esos bastidores llevaban en sus lienzos muchas emociones de una gran etapa de mi vida. 

Exposiciones, viajes.

Me dieron mucho más de lo que yo pretendía de ellos. Pero lo supe tarde, pues pretendía otra cosa.

Lo entiendo hoy, creo.

Iban y venían a exposiciones, también viajaron al norte. Algunos se fueron yendo y los que quedaron... Los que quedaron se transformaron.

Un día me cansé de verlos. Ya no exponía como antes y estaban juntando polvo en mi taller.





Quise replantear las obras. A esos cuadros que no tenían nada en común entre ellos, los resignifiqué y uní. Sentí mucho entusiasmo al hacerlo, por corto tiempo.



Otra vez dudé. Me harté. Sentía que era energía estancada.

Necesitaba andar ligero.

Quería soltarlos, fluir y confiar. No quería seguir intentando con ellos. Tenía que cortar. 

Estaba entre prenderlos fuego o sacarlos a la calle. Pero agarré mi cutter y empecé a cortar los lienzos. Cada uno tenía una flor y fue lo único que rescaté.





No, también rescaté algunos ojos, testigos de mis emociones, que quise conservar para recordar quien fui aquella vez.

Terminé con mas de cien cuadraditos de 9x9cm de casi 20 cuadros.

No tenía la menor idea qué iba a hacer con ellos.

Un día se me ocurrió pegarlos sobre fibro fácil. Algunos los convertí en estrellas y otros en posavasos.

Creo que hoy me resulta más gratificante que una pequeña parte de esa energía se vaya como objeto funcional y no como obra de arte, pues tengo que resolver algunos temas con el arte aún.

Soy feliz de cerrar tantos años de arte en pequeños pedacitos repartidos por ahí.







 


jueves, 11 de mayo de 2023

Casitas Ramona Ilustrada

Pasaron 6 años desde la última vez que escribí. Y en esos años tantas cosas...

Hoy vengo a contarles sobre las casitas de Ramona Ilustrada, o las #ramonailustradacasitas.

Las primeras surgieron de unos listones de madera que me encontré tirados en una calle de tierra cuando caminaba con mis hijos en el barrio dónde alquilamos una casa de verano.
Salíamos a caminar cuando bajaba el sol. Ese día imaginé que podía cortar los listones y hacer casitas de madera pintadas a mano.

Tenía caladora, lijadora, pintura y pinceles! Manos a la obra. En ese momento comprendí sobre la dureza de la madera. Eran listones durísimos!!! Me costó mucho cortarlos. Pero lo hice, pues perseverante! Y así salieron los primeros tres tríos de casitas.



Recuerdo muy bien quienes tiene estas casitas y estoy tan feliz de que así sea, porque son amigas. Amigas que siempre bancan las creaciones de una! Gracias por eso a Clari, a Pau P. y a Pau B. Las adoro! :-) 


 Ésta es la madera de las primeras casitas, Bruno las usaba para jugar con sus autitos mientras yo las cortaba. La madera es genial para jugar! 

Ese día empecé a soñar con las casitas de madera reutilizada. Me gusta hacer cosas con sentido. Las casitas son lindas para decorar, para significar hogar, unión, amor. Y si son de madera recuperada mucho mejor, porque además significa amor por nuestro planeta, por lo hecho a mano, por lo único e irrepetible. Significan transformación y resignificación.

¿Por qué casitas? Siempre me gustaron.

Las dibujo desde niña. Hice planos de todas las casas en las que viví. Voy caminando o en auto y miro casas. Me encanta pasar por lugares que no conozco y descubrir algunas muy inspiradoras. Me gustan las ventanas y los balcones. Imagino historias de las personas que viven ahí sobre la base de lo que hay en sus balcones, o el género de las cortinas de sus ventanas. La prolijidad de su jardín, o la acumulación de baldosas y tejas en su entrada. Cada una tiene personalidad. Las plantas que elijen, el diseño del timbre, los picaportes de las puertas. Los enanos de jardín. Todos los detalles hablan.

También me gusta mi hogar, todos los que viven dentro. Abrir la puerta de mi casa y saber que estoy en paz, segura, rodeada de amor. Donde puedo descansar, amar y ser amada. El hogar significa tanto para mi, y las casitas lo simbolizan.

Simbolizan recuerdos, Papá tenía su colección de casitas de cerámica y me encantaba ordenarlas. Algunas llevaban velas dentro y amaba ver como titilaba la luz de la vela por sus ventanas. Mamá siempre lograba una casa acogedora, donde era lindo estar y pasar el tiempo. Me gustaba mucho mi hogar. Ella hizo unos años de arquitectura y conservó sus reglas por mucho tiempo. Un día me las regaló y todavía me acuerdo la sensación que sentí en ese momento, las amé! Y las sigo amando, pues aún las tengo. Con esas reglas hice los planos de mis casas. Tienen mesas, sillas, inodoros, y varias cosas más para contornear y dar vida a los planos.


Las casitas de Ramona están hechas de madera recuperada, reutilizada, reciclada... Re re re! No hay una igual a otra. Todas son con maderas que me encuentro o me regalan. Cada vez más gente las conoce y quienes las siguen me ofrecen madera que encuentran por ahí. Y esa onda que se genera me encanta.

Soy fan de mirar los volquetes. Una de las maderas más lindas que me tocó era de una escalera antigua de obra. 

Otra muy especial es de Traful, una casita vieja, venida abajo por el tiempo, aquella donde la abuela de Rocío, del camping Arrayanes, hacía pan casero. Quien pasó la receta de generación en generación, y que gracias a Dios tuve la posibilidad de probar. 

Una vez, contándole a una amiga de mis vacaciones en el camping, me contó que de chica iba a ese mismo lugar y para comprar pan, tenía que subir la montaña hasta llegar a una casa en el medio de un valle (lugar soñado para vivir). 

- ¿En serio? ¿La casita de la montaña? ¡Estuve ahí este año! - le dije. 


Ya no hay más casita, pero las maderas dejan rastro de aquel hogar. Y por supuesto, me traje algunas maderas para hacer #ramonailustradacasitas de la Patagonia. De mi querido Neuquén, tierra de donde vengo.

                                        

Y así, cada vez que una madera me encuentra, nacen unas casitas para resignificar el consumo. Invitar a pensar cómo cuidar nuestro entorno y llevar amor a cada hogar. Pues llevan la energía de lo hecho a mano y estas manos quieren ir cargadas siempre de amor, del que transforma.

Gracias por leer hasta acá! Que tengas un bello hogar! :-)

Ángeles.



viernes, 31 de marzo de 2017

Marzo ¡pura intensidad y mucha ilustración!

Y se va marzo, ¡mes intenso sí los hay!

Tengo este espacio para contarles lo que pasa en el taller de Ramona. Y como en esta ocasión, hay días, semanas, en donde pasa de todo pero nada en concreto.

Debería empezar a contarles lo que significa marzo para mi. Creo que para la mayoría de la gente éste mes es intenso. Organización post vacaciones, vuelta a las rutinas, comienzo de clases y todo lo que ello implica: uniformes, la lista de útiles escolares, los libros que se van a usar durante el año y un desembolso importante para la economía del hogar. Hay quienes son bastante más organizadas y ya tienen las tareas listas meses antes. 
Pero no me pasó este año, así que arranqué marzo con todas estas obligaciones que atender.

El plus que convierte mi marzo en un marzo por demás intenso: en casa se festejan tres cumpleaños. El 10 cumple Federica, este año 7, el 18 cumple Bruno, 5 años, y el 30 cumple mi marido. Así es como a todo lo que tengo que hacer se le suman estos festejos.

Intento aprender cada año y el siguiente organizarme mejor, pero así y todo me abarca. Mucha culpa la tiene mi genio. A mí sóla se me ocurre ponerme a hacer la torta de dos pisos forrada con pasta ballina teñida de dos colores. Y como si fuera poco, este año quise incursionar en muñecos de porcelana fría. ¿Por qué? Son caros, y después de haberlos hecho, entiendo por qué el precio, lo valen. Pero además, soy bastante exigente con el parecido con la realidad, y no estaba consiguiendo los muñecos de Gravity Falls que pidieron mis hijos. Si! Por suerte los dos pidieron lo mismo. En casa somos fan.


He aquí los muñecos. Dicen que la porcelana fría se seca rápido y hay que ser veloz para modelarla, no sé cómo aplica ese concepto, a mi me pareció que se seca bastante lento. De hecho, tuve problemas para que la figura conserve su forma mientras se secaba. OJO! Hay videos en youtube donde te explican un montón de cosas sobre porcelana fría, entre ellas, temas sobre cómo conservar la figura mientras esperas a que se seque. Otra vez mi genio jugándome en contra, soy mandada, me domina la ansiedad por ponerme a trabajar y termino descubriendo por motus propio las características de los materiales. 

En el cotillón donde compré la porcelana me dijeron que podía pintar los muñecos con el colorante comestible. NO LO HAGAN! Queda feo. Queda muy opaco, no adhiere bien y con el tiempo se sale.

Para el cumpleaños de Federica hice todo mal. Me puse a modelar el mismo día que festejaba. NO. Necesitás tiempo para que se seque, más de un día. 
Pinté con colorante. NO. Con acrílicos queda mucho mejor.

Para el cumpleaños de Bruno, los pasé por agua y se le salió casi todo el colorante. Las últimas dos fotos de arriba son post pasados por agua. Los dejé secar muchos días, después los pinté con acrílicos, y ahí sí que me gustó como quedaron.


Hoy se los presté a una amiga que festeja el cumpleaños de su marido, se los hubiese regalado, pero me los pidieron para otro cumple y la verdad, no me animo a hacer otros.

Mientras marzo transcurre de cumpleaños en cumpleaños, yo sigo trabajando, sin poder darle mucha bola al taller. Por eso no hay historia hoy.

Les muestro algunas de las imágenes en las que estuve trabajando. No quiero aburrir con mi monólogo.


Me encargaron una ciudad al estilo Europa del este. Primero la dibujé en lápiz, luego le pasé microfibra negra. Por último, en la compu la pasé a color. Estuve 6hs. sin exagerar, sólo para pasarla a color!!







También le hice la tarjeta de invitación a la fiesta de cumple a mi sobrina que para variar, cumple el 27 de marzo. Primero dibujo a mano y luego edito en la compu.
Hago lo mismo con cada frase que posteo los lunes en Instagram y Facebook.








Laburar en photoshop me da la posibilidad de centrar los elementos, blanquear el fondo. Queda mucho más lindo y prolijo.

Otra de las cosas en las que estuve laburando es en una ilustración de una familia de ovejas hipsters.


Y el mes que viene tengo una exposición en el museo de San Fernando con un grupo de Artistas, Colectivo 22. Es la segunda edición de la muestra, el tema: Los juegos de mi infancia. 
A mi me gustan mucho las cartas. Papá me enseñó a jugar al truco desde muy chiquita y es un juego que me encanta. No podían faltar obras relacionadas con cartas españolas.


Ambos dibujos están en proceso. El rey toma forma mientras los chicos juegan en la plaza del vial costero donde el viento te pega en la cara y te hace olvidar que estas inmersa en una gran ciudad.

Otras ilustraciones de estos quince días fueron las banderas para el día de la familia del jardín de Bruno. Yo las dibujé y cada sala las pintó. También empecé con unas ilustraciones hipsters que me encargaron para unos cuadernos divinos que hace Aldana, se los mostraré cuando estén listos. Pero para eso falta. Y la última ilustración del mes: MOANA. Un lindo personaje que descubrí en este tiempo y que me llenó de magia. O eso creo yo!




Bueno, no aburro más. Estuve un poco extensa hoy.

Saludos a todos los que anden por ahí.
Que tengan un lindo fin de semana.

Ramona.





viernes, 3 de marzo de 2017

Bienvenidos al taller!

Buenas tardes lectores.

Soy Ángeles, de Ramona Ilustrada.
Hace rato tengo ganas de ponerme a escribir y contarles lo que pasa en el taller, pero no me animaba a hacerlo. Y no es que ahora sí me anime, pero estoy podrida de dejarlo pendiente!

Ramona tiene un taller en Olivos hace un par de años. Quería empezar el blog mostrándoles el taller por dentro, pero después de haber laburado todo el fin de semana quedó hecho un despelote. Lo dejo para la próxima entrada!

Hoy vengo a contarles; un poco en  palabras, un poco en imágenes; sobre la mesa que estuvimos haciendo el fin de semana pasado. Y que no pudimos terminar dado el calor intenso de esos días.
El resultado quedará para el viernes que viene!

Soy feliz levantando cosas de la calle. Confieso que hace poco tuve que tirar varias, siempre quiero hacer más cosas de las que me da el tiempo y por las dudas guardo. No está en mis planes parecerme a esas personas de los programas yanquis que juntan por juntar!

Peeeeeeero... días después de ordenar, me encontré con unas maderas de pallets. Ni siquiera un pallet entero!! En fin, lo levanté! Quiero una mesa ratona para mi living!
Lo guardé un tiempo hasta que puse fecha límite para ponerme a laburar o lo devolvía a la calle de nuevo. Pero me faltaban maderas para la mesa, así que decidimos con Franco, mi marido, salir a dar una vuelta en auto por el barrio para conseguir otro pallet.
Por suerte no nos llevó nada de tiempo!! A los diez minutos de buscar encontramos uno a la mitad.
Así que... Manos a la obra.




He aquí los pallets, Franco, Juli (mi hijo más grande) y Bruno (el más chiquito).
La verdad que nos dió un laburo bárbaro porque tuvimos que separar un montón de maderas, ya que los pallets eran distintos y los dos a la mitad, pero nos damos maña por suerte. Además de tener ayudantes de lujo!

Federica (mi hija del medio), nos pregunta ¿Por qué están todo el tiempo construyendo cosas? Y la verdad, me gusta más construir con los recursos que tengo que salir a comprar y me pidan un ojo de la cara por algo que para mi tiene mucho más valor hacerlo. Por dos cosas, me encanta reciclar y me gusta que mis hijos aprendan a reutilizar materiales, ingeniárselas para crear nuevas cosas,
Bueno, y un montón de motivos más.

Después de desarmar los pallets y darle forma a la mesa (a una parte, falta clavar la otra), nos pusimos a pintar.



Cuando terminamos con la primer parte, le pedí a Franco que me corte una madera que vengo guardando hace rato. Apenas la vi supe que iba a hacer casitas para decorar, así que aproveché que estábamos con todas las herramientas desplegadas para cortar. Es fundamental tener las herramientas necesarias. 
Si te gusta hacer estas cosas, no dudes en ir comprándolas de a poco, las vas a usar seguro.


Obvio, las casitas tampoco las terminé! Ayer Bruno y Fede querían ayudarme a lijar. Los puse manos a la obra!

Les pido disculpas por la historia sin final, pero si no me ponía a escribir hoy, no lo hacía más!

El viernes que viene les muestro la mesa terminada. Mientras, voy a ir pidiendo el vidrio.

Que tengan un lindo fin de semana!